15 d’agost 2006

En casa

Estaba yo trasteando con la plantilla del blog (es un peligro dejarme meter mano a esto, MWAHAHAHAHAHA) cuando tube una necesidad urgente:

Necesiaba mi dosis de chocolate puro. Es decir, con un contenido de cacao superior al 50% [*]

Armado de golafreria chocolatera, cual clasico Paquito Cancionero, levante mi inigualable air-bag posterior de la butaca y me dirigi raudo y veloz hacia la cocina.

Mmmmmm.

Que curioso! Hoy, por segunda vez, acabo de notar que el reloj de pared canta. Y canta con el clasico tic-tac, esa suave melodia que me trae recuerdos de diversos hogares, de casas de verdad.

Me acuerdo perfectamente del tic-tac del reloj metalizado de la cocina de casa de mis padres, del tic-tac del comedor de la maison de las teteras de los abuelos, del tic-tac de casa de la abuela, con su omnipresente calendario del banco. Me acuerdo de todos y cada uno de los canticos de esos relojes que marcan el tiempo y marcan ese lugar como algo mas. Marcan ese lugar como un hogar.

Parece que, por fin, el Pecador Aventurero ha encontrado su hogar. ?Sera verdad?


[*] curiosa ciencia la de la alimentacion, donde "pureza" significa un contenido del elemento primario de mas de un % arbitrario.



Salut,
Sinner

1 comentari:

Anònim ha dit...

Jejeje, todos nuestros abuelos tienen un reloj y colgado en esa misma alcallata el calendario que les regalan todos los años en el banco :)